miércoles, 27 de septiembre de 2017

MISAS POR DIVERSAS NECESIDADES (I)



PRESENTACIÓN


Iniciamos un nuevo curso en este año 2017 que se prolongará a lo largo del primer semestre del 2018. Durante este verano, entre viajes, vacaciones y quehaceres parroquiales, he dado vuelta a qué tratar con ustedes en este curso que se avecinaba inexorablemente. Así pues, después de pensar y barajar algunos temas, he decidido este año ir comentando cada miércoles un formulario del misal romano de la sección “Misas y oraciones por diversas necesidades”.

Esta sección de la tercera edición del misal romano se divide en tres apartados: 1. Por la Iglesia; II. Por las necesidades públicas; III. En diversas necesidades. Cada apartado a su ve contiene una serie de formularios de lo más variado:

       I.            Por la Iglesia:

1.      Por la Iglesia (A-B-C-D-E).

2.      Por el Papa

3.      Por el obispo

4.      Para elegir un Papa o un obispo

5.      Por el concilio o el sínodo

6.      Por los sacerdotes

7.      Por el propio sacerdote (A-B-C)

8.      Por los ministros de la Iglesia

9.      Por las vocaciones a las Sagradas Órdenes

10.  Por los laicos

11.  Aniversarios de matrimonios

12.  Por la familia

13.  Por los religiosos (A-B)

14.  Por las vocaciones a ña vida religiosa

15.  Para fomentar la concordia

16.  Para la reconciliación

17.  Por la unidad de los cristianos (A-B-C)

18.  Por la evangelización de los pueblos (A-B)

19.  Por los cristianos perseguidos

20.  En una reunión espiritual o pastoral

    II.            Por las necesidades públicas:

21.  Por la patria o la ciudad

22.  Por los gobernantes

23.  Por las asambleas de los gobernantes de las naciones

24.  Por la máxima autoridad de la nación o el Rey

25.  Al comienzo del año civil

26.  Por la santificación del trabajo humano (A-B)

27.  En tiempo de siembra (A-B)

28.  Para después de las cosechas

29.  Por el progreso de los pueblos

30.  Por la paz y la justicia (A-B)

31.  En tiempo de guerra y desorden

32.  Por los prófugos y exiliados

33.  En tiempo de hambre o por los que padecen hambre (A-B)

34.  En tiempo de terremoto

35.  Para pedir la lluvia

36.  Para pedir el buen tiempo

37.  Para alejar las tempestades

 III.            En diversas necesidades:

38.  Por el perdón de los pecados (A-B)

39.  Para pedir la continencia

40.  Para pedir la caridad

41.  Por los familiares y amigos

42.  Por los que nos afligen

43.  Por los cautivos

44.  Por los encarcelados

45.  Por los enfermos

46.  Por los moribundos

47.  Para pedir la gracia de una buena muerte

48.  En cualquier necesidad (A-B-C)

49.  Para dar gracias a Dios (A-B)

Como ven son temas interesantes que afectan más o menos a nuestra vida o a la vida de las personas en general. La Iglesia, como madre que es, pretende con estos formularios litúrgicos acompañar el camino de la vida de sus hijos, santificando cada circunstancia y cada necesidad que estos pudieran tener.

El fundamento y razón de ser de este conglomerado de oraciones y misas está en la Constitución pastoral Gaudium et Spes del Concilio Ecuménico Vaticano II, que se abre con estas palabras: «Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo» (GS 1). Siguiendo esta idea teológico-pastoral, la liturgia, savia de la Iglesia, no podía verse exenta de asumir en ella la vida y las circunstancias de los hombres y mujeres del mundo, de ahí que la idea motriz de la reforma litúrgica, la “participación litúrgica activa”, llevara pareja la de hacer de la vida del cristiano un culto existencial rompiendo así con la visión jurídica y formal de la liturgia y la desconexión de ésta con la vida de los fieles.


Para la exposición de estos formularios lo haremos usando el triple esquema “Misterio-Celebración-Vida” o en palabras de la tradición “lex credendi-lex orandi-lex agendi” (= ley del creer, ley del orar, ley del obrar). 

Por nuestra parte solo resta acoger con amor estas oraciones. Orarlas y hacerlas vida será una tarea apasionante de nuestra vida espiritual, la cual se esponjará del Espíritu Santo y llenará la existencia mundana y profana de la vida de la presencia pujante y santificante de Dios o en otras palabras: la realidad trivial y profana se convertirá en altar del sacrificio espiritual de los fieles que unirán su sacerdocio bautismal, al ministerial de la Eucaristía, siendo imagen perfecta en medio del mundo de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.

Por otra parte, no debemos pensar que estas misas se pueden decir así sin más, sino que la Iglesia ha establecido algunas cláusulas que regulan su ejecución:

1.   La conveniencia: pueden utilizarse en distintas ocasiones, según sea necesario o conveniente para la comunidad. Los formularios que se encuentran en estas tres secciones pueden usarse tanto en la Misa con el pueblo como en la Misa celebrada sin pueblo.

2.    El momento: si ocurriera alguna grave necesidad, puede celebrarse la Misa más adecuada por esa necesidad, por mandato o licencia del Ordinario del lugar, todos los días, excepto en las solemnidades, en los domingos de Adviento, Cuaresma y Pascua, los días de la Octava de Pascua, la Conmemoración de todos los fieles difuntos, el Miércoles de Ceniza y los días de Semana Santa. En cambio, si alguna verdadera necesidad o utilidad pastoral lo requiere, en la celebración con el pueblo se puede utilizar, a juicio del rector de la iglesia o del mismo sacerdote que celebra, la Misa que responda mejor a esa necesidad o utilidad, también cuando coincide con una memoria obligatoria o una feria de Adviento hasta el 16 de diciembre inclusive, del tiempo de Navidad a partir del 2 de enero y del tiempo pascual después de la octava de Pascua.

3. Pueden utilizarse las Plegarias eucarísticas para varias necesidades, cuyos formularios se encuentran en el Apéndice I del Ordinario de la Misa, p. 573-595. Y que se irán indicando cuáles son las más aptas para cada formulario.

4.  En algunas Misas, los textos litúrgicos que se ponen para el varón se pueden adaptar para la mujer, cambiando el género; y los que son expresados en plural, pueden adaptarse al singular, cambiando el número. Pero no el ordinario, v.gr. no se puede decir “El Señor esté con vosotras” porque solo haya mujeres en misa.

5.  Estas Misas pueden celebrarse con ornamentos del color propio del día o del tiempo litúrgico, o bien con ornamentos morados, si tienen carácter penitencial.

Espero que disfruten de estos textos y que su vida se llene de Dios a través de ellos.

Dios te bendiga

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